martes, 21 de diciembre de 2010

Las vueltas de la vida

Hace mucho que no actualizo este diario virtual, así que hoy después de algunas semanas me digno a escribir. Las últimas noticias que dejé por acá fueron que iba a empezar a trabajar en un packhouse de frutillas en Hamilton. Y así fue técnicamente, pero no tanto.

El domingo fuimos Bambi, Lila, Indira y yo a probar al packhouse de frutillas, dónde el dueño después de trabajar unas 7 horas nos dijo que tenía que hacer unos arreglos de gente y empezaríamos el lunes, pero no el consecutivo posterior a dicho domingo, sino el de la semana siguiente. Por lo tanto teníamos una semana como quien diría "al pedo". Como no tenía mucha plata pensé en hacer wooffing por esos días hasta empezar a trabajar. Pero Bambi quería pasear e ir a la playa así que me pareció mejor idea recorrer y conocer. Además iríamos con Lila en auto así que el plan estaba hecho. El capítulo de Mount Manganui se los dejo para alguna de las próxima s entradas, ya que sería un tanto irse por las ramas (o por el monte si se quiere...).

Cuando volvimos de Mount Manganui nos enteramos de que no íbamos a trabajar en el packhouse de frutillas básicamente porque no había fruta suficiente como para contratar más gente. Decepción nº1. Entonces fuimos al packhouse de espárragos donde están trabajando algunos de los chicos y el dueño nos dijo que ese día justo no tenía trabajo pero que al día siguiente tal vez sí tendría. Bien, al día siguiente no tenía nada. Decepción nº2.

Ahora bien, por razones que por suerte no vale la pena nombrar me quise ir de Hamilton cansada de esperar a que alguien tenga trabajo para mí. No sabía para donde arrancar, me sentía muy angustiada y un poco (bastante) perdida. Por suerte estaba Lenka (mi super-amiga de Rep. Checa que había conocido en Auckland) conectada al facebutt. Cuando le pregunté qué le parecía la idea de irme para Queenstown rápidamente me contestó que fuera, que me podía quedar con ella unos días en la casa y que no me hiciera problemas por nada.

A pesar de tanta amabilidad, yo seguía confundida y angustiada, no sabía si me convenía irme tan lejos sola, tomarme un avión e irme sin perspectivas de trabajo al sur del país. Así fue que entró Lila a la habitación y con unas pocas pero sabias palabras me ayudó a despejar mis dudas. Me dijo que uno a veces tiene miedo de tomar deciciones, pero que siempre sabe lo que quiere en el fondo. También me recordó que venir a Nueva Zelanda ya había sido un paso super importante, y que si el viaje desde Buenos Aires duró 13 horas, que más hace 1 hora y media más de vuelo. No hacía falta agregar nada. La decisión estaba tomada. Me iría para Queenstown lo antes posible.

Esa noche dormí mucho más que tranquila y al día siguiente compré los pasajes y le avisé a Lenka cuando llegaría a la ciudad de la reina.

Ahora, a casi 2 semanas de mi arribo puedo decir que estoy super contenta de haberlo hecho. En estos 14 días pasaron muchas cosas, conocí mucha gente super copada, conseguí trabajo y hasta una casa donde vivir. La próxima cuento mejor como fue que conseguí todas estas cosas nuevas.

Gracias a todos por el apoyo de siempre y la buena onda! Los quiero muchísimo y siempre me acuerdo de todos ustedes!










Hasta la próxima!

Gabi.